Steve Coll, flamante decano de la Escuela de Periodismo de Columbia, investigó a la sorprendente familia Bin Laden

En 2008, cuando Osama Bin Laden todavía estaba vivo y escondido, RBA publicó en español su estupendo reportaje Los Bin Laden. Una familia árabe en un mundo sin fronteras. 

El suplemento Cultura/s de La Vanguardia me envió la versión previa a la publicación, esa que viene con tapas en blanco, para que los críticos puedan leerse las más de 500 páginas a punto para su aparición en librerías.

El autor, Steve Coll, un “joven veterano” corresponsal de The Washington Post y habitual de las páginas de la revista New Yorker, era en ese momento desconocido para mí Desde entonces,  seguí la carrera de Coll, leí su estupendo Ghost Wars, the Secret History of the CIA (Premio Pulitzer) y varias de sus investigaciones posteriores. 

Hoy, 18 de marzo de 2013, la Universidad de Columbia anunció el nombramiento de Steve Coll como nuevo decano la su Escuela de Periodismo. Su antecesor, Nicholas Lemann, también es una prestigiosa firma del New Yorker y autor de libros relevantes, pero dedicado más a la política estadounidense

Por eso, quisiera rescatar compartir en este blog aquel comentario que escribí a partir del valioso libro de Coll. Como muchos saben, el Master en Periodismo BCN_NY que dirijo en la Universidad de Barcelona es un programa conjunto con Columbia, y espero que podamos tener a Coll pronto en nuestras aulas de la capital catalana. 

La emprendedora familia del enemigo de Occidente

Roberto Herrscher

¿En qué familia rica y extendida que se precie no hay una oveja negra? Si se trata de los Rockefeller o los Rothschild, el hijo díscolo puede ser un apéndice curioso de la historia familiar, pero cuando el clan en cuestión es el fundado por Mohammed Bin Laden, las cosas cambian.

Steve Coll (ex reportero del Washington Post, firma actual en la revista New Yorker y acreedor de dos Premios Pulitzer) trata de convencernos de que tiene sentido leer un libro sobre la familia Bin Laden donde Osama no es el protagonista, y donde el líder de Al Qaeda no aparece como adulto hasta la página 201.

En mi opinión lo consigue, en parte porque de su minucioso relato surge un fascinante argumento de teleserie con poder, dinero y sexo, y en parte porque su historia permite asomarse a la historia y la sociedad de los países árabes y especialmente de Arabia Saudí, con su peculiar combinación de fortuna petrolera, modernidad tecnológica y el choque de diferentes visiones del Islam.

La historia es relativamente simple: a principios del siglo XX, Mohammed Bin Laden llegó a la Arabia de los Al Saud desde un polvoriento pueblo yemení. Pobre de solemnidad pero más vivo que el hambre, Mohammed encontró la forma de hacerse millonario. Pronto comprendió que en el reino había un solo patrono con bolsillos sin fondo: el rey y sus príncipes. La empresa que fundó sigue hasta hoy como contratista privilegiado de los monarcas absolutos, para quienes construyen palacios, carreteras, aeropuertos, telefonía y la puesta a punto de las ciudades sagradas de La Meca y Medina para el turismo islámico global.

Sus fabulosos contratos permitieron a sus 54 hijos y sus incontables nietos vivir una vida de lujos y gastos desenfrenados. Algunos se ‘occidentalizaron’ como Salem, el hijo mayor y jefe del clan hasta su muerte en 1988. Otros siguieron más estrictamente los preceptos coránicos, como el actual cabeza de familia, Bakr.

¿Dónde encaja Osama, uno de los hermanos menores, en este puzzle? Hacia fines de los ochenta, Osama comenzó su deriva hacia la guerra santa, primero con cierta ayuda y después con la oposición de su familia. A mediados de la década siguiente lo desheredaron y congelaron oficialmente su acceso al dinero familiar. Tras el 11-S la familia se cerró en la versión de que siempre se habían opuesto a Osama, pero Steve Coll postula que la expulsión del núcleo familiar fue posterior.

Tal vez lo más interesante del libro sea ver la trayectoria de Osama en el contexto de la historia familiar. Por ejemplo, el uso de la más moderna tecnología y la pasión por los aviones, ejes de la identidad y la fortuna de los Bin Laden, permitieron a la oveja negra del clan combinar con éxito discursos medievales con vanguardia tecnológica.

Se frustrará quien espere encontrar en este libro el relato de la planificación y ejecución del 11-S. En cambio, Los Bin Laden ofrece una larga lista de personajes fascinantes, en primer lugar el vitalista, enigmático y exuberante Salem Bin Laden, en muchos sentidos la contracara perfecta de su famoso hermano y el protagonista de su propio drama. Coll se adentra con estilo terso, alardes literarios y buenas dotes para el detalle revelador en las operaciones financieras y los escándalos de alcoba de una familiar singular que una terrible mañana neoyorquina vio como el viento de la historia borraba de un plumazo todo lo que había significado durante un siglo el apellido Bin Laden.

La extensa biblioteca de la Yihad

Entre los cientos de libros sobre Al Qaeda, el terrorismo islámico y el 11-S disponibles en librerías españolas, casi todos los escritos por autores hispánicos se centran en el 11-M, los peligros para España y la presencia de yihadistas en el país.  

Un segundo grupo tratan sobre la experiencia individual de protagonistas, testigos o víctimas. A este segmento pertenece la colección de escritos de Bin Laden (Yihad, de Brad Berner, Ed. Popular, 2008), las memorias de Richard Clarke (Contra todos los enemigos: Confesiones del responsable del antiterrorismo de la Casa Blanca) o el ensayo periodístico-filosófico de Bernard–Henry Levy (¿Quién mató a Daniel Pearl?, Tusquets, 2006).

Para enfoques globales: el Informe del 11-S (Paidós, 2004), la investigación realizada por el Congreso de los Estados Unidos. Para bucear en las redes de financiamiento del terrorismo islámico, es muy útil el libro de Loretta Napoleoni, Yihad: Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía (Urano, 2004). Y para la comprensión de la reacción norteamericana y el desastre de Iraq: Obediencia debida, del 11-S a las torturas de Abu Ghraib, del insigne reportero de investigación Seymour Hersh (Aguilar, 2004). 

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